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Canto, Poesía... ¡y más! - Letras de Canciones - Cuando un amigo se va

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Cuando un amigo se va... sientes que mueres tú también en el amigo muerto: ya no más la canción, no más la risa, no más las discusiones hasta la madrugada sobre cosas del cielo y de la tierra...
Sientes que en el amigo ido se va también algo de ti. Ahora él es ausencia, y en esa pérdida te pierdes igual tú: dices palabras que él ya no oye, y tiendes una mano que no encuentra la suya.
Pero entonces te llega la memoria, y en la recordación él sigue vivo. Y resucita la canción, y se oye otra vez el eco de la risa, y sientes cerca de ti lo que se ve lejano.
La verdad es que un amigo no se pierde nunca. Está aunque ya no está. Sigue viviendo aún después de muerto. Su amistad te acompaña para siempre, y no te deja solo. La canción, y la risa, y la palabra son escudo contra la muerte. Esa sombra de muerte que es el olvido desaparece donde está esa luz de la vida que es el recuerdo.
Aunque ya no está, sigue viviendo despues de muertoCuando un amigo se va,
queda un espacio vacío
que no lo puede llenar
la llegada de otro amigo.

Cuando un amigo se va,
queda un tizón encendido
que no se puede apagar
ni con las aguas de un río.

Cuando un amigo se va,
una estrella se ha perdido,
la que ilumina el lugar
donde hay un niño dormido.

Cuando un amigo se va,
se detienen los caminos
y se empieza a avinagrar
el duende dulce del vino.

Cuando un amigo se va,
galopando su destino,
empieza el alma a vibrar
porque se llena de frío.

Cuando un amigo se va,
queda un terreno baldío
que quiere el tiempo llenar
con las piedras del hastío.

Cuando un amigo se va,
se queda el árbol caído
que ya no vuelve a brotar
porque el viento lo ha vencido.

Cuando un amigo se va,
queda un espacio vacío
que no lo puede llenar
la llegada de otro amigo.

Alberto Cortez Alberto Cortez. Después de una serie interminable de sueños y de esfuerzos, que culminaron en varios discos de larga duración y un libro de poemas, Alberto Cortez ha ingresado a las filas de los compositores, intérpretes y poetas consagrados.
Bajo una personalidad sencilla y en ningún momento petulante, Alberto Cortez, desde un principio, se dedicó a desarrollar y enriquecer lo que él considera su única cualidad y que no es otra sino su propia sensibilidad. Con su tendencia espiritual que a todas luces, en cada una de sus composiciones, se lanzaba decidido en busca de lo humano, logró comunicarse intensamente con una América sumisa y rebelde a la vez.