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Canto, Poesía... ¡y más! - Índice de Poemas - Gratia plena

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Todo en ella encantaba, todo en ella atraía
su mirada, su gesto, su sonrisa, su andar...
El ingenio de Francia de su boca fluía.
Era llena de gracia, como el Avemaría;
¡quien la vio no la pudo ya jamás olvidar!

Ingenua como el agua, diáfana como el día,
rubia y nevada como Margarita sin par,
al influjo de su alma celeste, amanecía...
¡quien la vio no la pudo ya jamás olvidar!

Cierta dulce y amable dignidad la investía
de no sé qué prestigio lejano y singular,
Todo en ella encantaba... más que muchas princesa, princesa parecía:
era llena de gracia como el Avemaría;
¡quien la vio no la pudo ya jamás olvidar!

Yo gocé el privilegio de encontrarla en mi vía
dolorosa; por ella tuvo fin mi anhelar,
y cadencias arcanas halló mi poesía.
Era llena de gracia como el Avemaría;
¡quien la vio no la pudo ya jamás olvidar!

¡Cuánto, cuánto la quise! ¡Por diez años fue mía...
pero flores tan bellas nunca pueden durar!
Era llena de gracia como el Avemaría;
y a la Fuente de gracia, de donde procedía,
se volvió... como gota que se vuelve a la mar!

Amado Nervo (1870-1919), nació en Tepic, Nayarit. Estudió en el seminario de Zamora, Michoacán; inició su actividad periodística en el puerto de Mazatlán y luego se trasladó a la ciudad de México, donde colaboró en la Revista Azul y en los diarios El Universal y El Imparcial.
Poeta de tendencias modernistas; supo juntar el modernismo a un misticismo de delicadeza poética.
Cumplió misiones diplomáticas, ingresando al servicio exterior en 1905 como segundo secretario de la representación mexicana en España y más tarde siendo trasladado a Italia, Argentina y Uruguay, donde murió.
Su primer libro, la novela El bachiller, fue publicada en 1896. Posteriormente editó dos volúmenes de poesía: Perlas negras y Místicas (1898). Además escribió: Mañana del poeta, Plenitud, y Las voces; Poemas (1901), El éxodo y las flores del camino, y Lírica heroica (1902), Jardines interiores (1905), En voz baja, Serenidad (1909), Elevación (1917), El estanque de los lotos, El arquero divino, La amada inmóvil (1919). En la revista Sabia Moderna publicó los poemas Los niños mártires de Chapultepec y La raza de bronce.