Canto, Poesía... ¡y más!La dura malla protege
Del arma del ofensor,
Más la tenue seda cuida
De heridas el corazón.
Las heridas de la carne
Con tiempo cerradas son,
Más aquellas que se llegan
Hasta dentro muy del alma,
Sólo con amor se curan
Y se nos vuelve el vigor
Que otrora hubimos perdido
En los lances del amor.